Podemos empezar esta historia con que ambos éramos la tensión sexual no resuelta del otro desde hacía algún tiempo y que tarde o temprano, esta historia, iba a surgir de un modo u otro.¿Qué os puedo decir de ella? Largas piernas, cuerpo escultural y una larga melena rubia cayendo sobre su espalda, pero no hablemos de ella todavía, dejad que os cuente como empezó todo.Casualmente, debido a motivos que no vienen al caso, debía viajar a la ciudad de donde era ella, por lo que la llamé para avisarla de mi llegada. Disponía de dos noches de hotel para pasar allí viernes y sábado, no os puedo decir el nombre de esa famosa ciudad, pero si os puedo contar que tiene una playa preciosa, una larga y preciosa playa.Perdonad que me salte algo de la historia, pero sin hechos intrascendentes que no son más que echar paja a la historia.Así pues, ya era viernes y había llegado al hotel, estaba deshaciendo las maletas cuando sonó mi móvil, era ella, estaba con un grupo de amigos tomando algo al lado de la playa, a donde irían más tarde. Ya tenía plan, me puse el bañador, metí la toalla y un par de cosas mas en la mochila, terminé de colocar la ropa y me encaminé a la dirección que me indicó ayudándome del GPS de mi móvil, bendito trasto, pensé en voz alta. La vi de espaldas sentada en una silla y aún así, ya supe que se trataba de ella, una larga melena rubia cayéndole por la espalda la delató, estaba sentada con un grupo de cinco personas, cuatro chicos y una chica, sin contarla a ella. Me acerqué por detrás sin que me viera y la tapé los ojos con mis manos mientras le susurré al oído “mermelada”, soltó una carcajada al instante, se levantó, me dio un abrazo y me presentó a sus amigos.Estuvimos charlando durante un buen rato, por las botellas vacías que vi en la mesa, llevaban un buen rato a cervezas, yo preferí tomarme una coca cola. Llevaba a penas una hora con ellos y ya había un amigo suyo que me caía mal, era el típico amigo de toda la vida que está enamorado de su mejor amiga pero que no se arriesga a decírselo, pero si a hacernos difícil la vida a sus pretendientes, lo iba a tener complicado esta vez, pensé.Por fin nos encaminamos a la playa, el grupo iba delante y nosotros detrás, todo el rato tirándonos indirectas y hablando de sexo, la mermelada era sin duda nuestro tema preferido, aún no sé como no hicimos nada la primera vez que nos conocimos, ahora íbamos a soltarlo todo de golpe, pensé mientras su mirada me desnudaba.Sus amigos eran un poco aburridos a mi parecer, estuvieron todo el rato jugando a las cartas, casi obligándome a jugar, tuve que acceder, no me quedaba mas remedio. Ella y su amiga estaban tumbadas boca abajo, con la parte de arriba del biquini quitada, tostándose al sol. Por fin sus amigos me dejaron libre, dejaron de jugar a las cartas y se fueron al agua, todos salvo ese amigo que no me quitaba ojo, con miedo a que le quitara a su futura esposa.Yo no desaproveché la oportunidad, cogí un bote de crema y me senté en el culo de mi amiga, me unté las manos de crema y me puse a esparcírsela por todo el cuerpo.Empecé por sus hombros, tenía una piel realmente suave, le di crema por toda la espalda y la susurré al oído que me acompañara a por una coca cola al quiosco que había en el paseo, ella accedió sin problemas.Antes de cruzar la carretera para llegar hasta el quiosco la agarré de la cintura y la miré a los ojos.- Que sepas, que a partir de ahora y durante las próximas 24h te voy a tener secuestrada, le dije.- ¿Secuestrada? ¿Yo? Me respondió entre carcajadas.- Sí, te tengo secuestrada, avisa a quien tengas que avisar, pero que sepas que en las próximas 24h tan sólo vas a estar conmigo, vamos a estar los dos recluidos 24h en mi hotel, 24h que empiezan ahora mismo, le dije mientras mis labios se acercaban cada vez más a los suyos.- Bueno, ¿y vas a pedir rescate?- No, tengo todo lo que quiero por el momento, le respondí.- ¿Seguro que tienes todo lo que quieres? Yo diría que te falta algo.Dicho esto su boca se lanzó a la mía y me mordió el labio, tirando hacia ella y después soltándolo. Era momento de actuar, le puse una mano en la cara y me lancé a su boca, buscando su deliciosa lengua en su boca. Estuvimos así durante un par de minutos, jugando en su boca y en la mía, nuestras lenguas parecían una, tan solo descansábamos cuando ella sacaba su lengua de la boca y nos las lamiamos fuera, yo se la lamía dándole lengüetazos de arriba abajo, ella me imitaba.Me alejé de su boca y la empecé a besar el cuello, mis manos ya habían bajado de su cintura a su culo y tenía ganas de más, pero allí no podíamos, nos vería todo el mundo. La agarré de la mano y me la llevé corriendo a una calle que teníamos cerca, nos escondimos un poco en un portal y nos seguimos comiendo la boca salvajemente, mis manos ya querían jugar pero las suyas se me adelantaron, casi sin darme cuenta una mano se había colado en mi bañador y me la agarraba ferozmente, se me estaba poniendo dura, debía controlarme, pero estaba demasiado cachondo.Se me empezó a poner mas y mas dura, podía notar en sus besos como ella también se estaba poniendo cachonda, le quité la mano derecha del culo y le empecé a frotar el coño a través del biquini, nada mas tocárselo pegó un gemido y se apartó de mi, sacando su mano de mi bañador.Me miró, con la boca abierta y humedeciéndose los labios, me indicó que fuésemos al agua, yo la seguí. Quería ir por la zona donde estaba su grupo de amigos pero yo la aconsejé que fuésemos mas adelante, ella lo entendió sin problemas, andamos unos doscientos metros y fuimos directos al mar, yo entré el primero y ella me siguió. Me paré en una zona en la que agua me llegaba hasta los hombros y a ella por el cuello, así nadie nos vería.Se abrazó con sus piernas a mi cintura y empezó a comerme la boca de nuevo, yo metí una mano por entre su biquini y empecé a jugar con una de sus tetas, con su pezón. Pero ella ya quería más, yo ya la tenía bien dura y ella no paraba de frotar su coño contra mí, poniéndome más y más caliente, pero tenía que aguantar, tenía que ser fuerte.Hice que se pusiese de pie al lado mía, le moví la braguita del biquini a un lado y la empecé a masturbar a toda velocidad con dos dedos, ella empezó a chillar, pero no lo suficiente para que alguien se diese cuenta de lo que le estaba haciendo, aunque por como nos movíamos en el agua no era difícil de imaginar.Mis dedos no paraban de entrar y salir de ella, una y otra vez, a una gran velocidad, no quería que se corriera, tan solo ponerla cachonda y conseguir que mi empalmada bajara para poder salir del agua. Mis dedos seguían saliendo y entrando, yo de mientras le besaba el cuello, mientras ella jadeaba en mi oído, no sé si había sido buena idea masturbarla allí, tan solo me estaba poniendo más cachondo. Le saqué los dedos y la volví a agarrar de la cintura, le dije que esperásemos a que me bajara lo que tenía entre las piernas para poder salir del agua, no me quedó otra que sincerarme, ella se rió y aceptó. Estuvimos abrazados durante unos minutos hasta que el bulto de mi entrepierna ya no era a penas visible, por lo que decidimos salir del agua.Nos encaminamos hasta donde teníamos las cosas, le dije que cogiese lo que necesitara, porque íbamos a ir a la habitación de mi hotel y de ahí no iba a salir. Nos despedimos de sus amigos y nos encaminamos rumbo a mi hotel, su amigo (el eternamente enamorado) me lanzó una mirada asesina mientras nos alejábamos, no le culpo, aunque tal vez si hubiese decidido arriesgarse, hubiese sido él y no yo el que iba a disfrutar tanto con esta chica.Llegamos al hotel y nos montamos en el ascensor, por fin estábamos solos, aunque fuese por poco tiempo, la agarré de la cintura y la traje hacia mí, me dijo que sacase la lengua de mi boca y ella me la empezó a lamer como si tratase de otra cosa, yo por supuesto no soy de piedra, la agarré la cabeza con una de mis manos y la empujé hacia mí, ahora era yo el que jugaba con su lengua, solo que dentro de su boca y descansando dándole mordisquitos en los labios.Estaba abriendo la puerta de la habitación y ella ya no podía contenerse, me abrazó por detrás y metió una mano dentro de mi bañador, me estaba volviendo loco pero conseguí abrir la puerta. Una vez dentro ella la cerró de un portazo y se desnudó completamente, era realmente preciosa, tenía unos pechos de pezones rosados realmente apetecibles y lo que tenía entre las piernas… Sin darme cuenta ya la tenía delante de mí, de rodillas y de un fuerte tirón me bajó el bañador.Verla desnuda, con su cara de traviesa y con mi polla en su boca era algo reservado para pocos mortales, intenté pensar, tenía que pararla, pero la chupaba realmente bien, se la metía completamente dentro de la boca y cuando la sacaba me lamia la punta con su larga lengua, a ritmo que me masturbaba con una de sus manos, tenía que pararla…Así hice, la cogí y la llevé a la cama, ella se abrió de piernas y se agarró las tetas con las manos, hacía verdaderos esfuerzos por no colarme entre esas dos piernas y hacerla sentir mi polla, pero no, tenía que aguantar, aún faltaba mucho para eso.Abrí la mesilla de noche y saqué unas esposas, ya la tenía esposada, ahora me tocaba a mí. Ella no paraba de frotarse los muslos, uno contra el otro, me estaba poniendo realmente malo, pero iba a aguantar, tenía que hacerlo e iba a conseguirlo. Le agarré una de sus largas piernas y la empecé a besar desde el tobillo e iba subiendo, acercándome a su rodilla, ahí mis besos ya pasaron a ser mordiscos, iba clavando mis dientes más y más mientras le lamía con mi lengua. Y una vez llegué a su muslo, se lo empecé a lamer y a morder, cada vez me estaba acercando más a su ingle y cuando llegué la empecé a lamer, más y más, de arriba abajo.Ya había terminado con una de sus piernas, que por cierto, sabían a sal, pero eso no las hacia estar menos deliciosas.Tenia mi cabeza a escasos centímetros de su coño, que ya estaba bastante húmedo, por el agua del mar y por lo cachonda que la estaba poniendo, sin dudarlo, le pegué un lametazo de abajo arriba y le empecé a lamer el clítoris. Esto duró tan solo unos segundos ya que empecé a lamerle la ingle de la otra pierna y a pegarle mordiscos en su otro muslo, para seguir bajando, volviendo a cambiar los mordiscos por besos, hasta que llegue nuevamente a su tobillo.Ella no paraba de decirme lo cachonda que estaba y las ganas que tenia de que me la follase de una vez, pero aún no, iba a llevarla al límite ese día. Me puse al lado suyo de la cama y le empecé a dar lametazos al clítoris, subiendo mi lengua por su cuerpo, por su tripa, hasta llega al ombligo, empecé a lamerlo, haciendo círculos con mi lengua alrededor y dándole mordisquitos en las caderas de vez en cuando y seguí subiendo…Le agarré una teta con una mano y se la empecé a estrujar, mientras le lamía la otra con mi mojada lengua, ella no paraba de revolverse en la cama, le daba mordisquitos al pezón y se lo lamía, haciendo espirales con mi lengua desde su pezón, hasta todo su pecho, después repetí el movimiento con su otro pecho, estaban realmente deliciosos.Me senté en su tripa y agarré cada una de sus tetas bien fuerte, introduje mi polla entre ellas y me empecé a masturbar con ellas, como si la estuviese penetrando, el tacto de mi polla en su pecho la estaba poniendo súper cachonda y yo no iba a poder controlarme mucho más por lo que me puse otra vez a su lado en la cama y empecé a jugar con sus tetas de nuevo, eran perfectas.Mientras tenía sus tetas en mis manos le empecé a morder los labios y a lamerle el cuello, dándole besos desde la oreja, bajando por su cuello hasta llegar a uno de sus pechos, donde termine por besarla en el pezón. Volví a su cuello y le hice un buen chupetón, quería que tuviese pruebas de que lo de hoy iba a ser real y que no había ido al cielo.Me faltaba su espalda, la di la vuelta y… este fue uno de mis grandes errores, ella aprovechó y se puso de rodillas, suerte que las esposas aun hacían bien su trabajo pero verla de espaldas, con el culo en pompa, esposada y con el coño chorreando, fue demasiado para mi…Me puse detrás de ella, me agarré la polla y empecé a jugar en su coño, sin llegar a metérsela, el sonido que hacia mi polla al jugar con aquel coño tan húmedo me puso malísimo, no pensé en nada, simplemente… se la metí, muy lentamente, para que notara cada milímetro de mi entrando en ella, hasta que ya la tenía dentro completamente.El gemido que dio mientras se la metía hizo que mi mente pasase a un segundo plano, la agarré más fuerte de las caderas y la empecé a embestir, una y otra vez, sus gemidos y el choque de mi cuerpo contra el suyo era algo realmente placentero, pero entrar en aquella mujer, aquello si que era placentero, era algo de otro mundo.Seguía metiéndosela, una y otra vez, notando el calor de su cuerpo y lo mojada que estaba, a veces sentía que era como pisar un charco de agua, estaba calada y estaba chorreando por los muslos y yo se la seguía metiendo, y ella seguía gimiendo…Conseguí centrarme, conseguí parar, se la saqué e hice que se tumbara, tenía una espalda preciosa y su culo era algo realmente maravilloso, chocar contra él, había sido algo de otro mundo.Saqué un pañuelo de la mesilla de noche y se lo puse en los ojos, a la par que también saque un aceite con sabor a vainilla. Aproveché que no me veía para mirarla detenidamente yo a ella, estaba de espaldas, tumbada en mi cama, con el coño mojadísimo, hasta tal punto que había ya una mancha debajo suya, era perfecta.Me pringué las manos de aquel aceite y me senté en su culo, tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no sentarme un poco más atrás y metérsela otra vez, pero esta vez lo conseguí, me iba a arrepentir si lo hacía, estaba para que se corriese ella, si no lo había hecho ya… tenía mucho tiempo para correrme yo.Empecé por sus hombros, dándole un pequeño masaje a la par que se los besaba después, llamadme romántico pero darle besos en la espalda me estaba poniendo más cachondo que cuando la estaba comiendo el coño hacia unos minutos. Seguí esparciendo el aceite por toda su espalda, bajando mas y mas hasta dar con su culo, donde se lo empecé a restregar bien fuerte con mis manos, apretando bien, llevábamos media hora en la que ella no había parado de gemir, ahora un poco más bajo que cuando me la estaba follando a lo perrito, pero aún así, suficiente para ponerme cachondo.Seguí con su culo, metiendo la mano entre sus dos nalgas, no quería que hubiese ningún espacio sin aquel aceite, después fue el turno de su coño, donde me volví a dar aceite en las manos y empecé a restregar mi palma contra él, dos o tres veces, no quería masturbarla, tan solo llenarla de aceite.Era el momento de quitarle las esposas y el pañuelo, me acerqué al cabecero y se los quité, ella se me lanzó encima, me agarró la polla con la mano, me pegó un par de lametazos con la lengua, de arriba abajo y se la metió en el coño, se abrazó a mí y empezó a follarme.Era una sensación realmente fantástica, aquella chica encima de mí follándome, sus pezones rozando mi pecho. Ella se fue levantando cada vez más y mas, poniendo su espalda totalmente vertical, aquí fue cuando la abracé yo, ella no paraba de subir y bajar y de mover las caderas, me sentía abrazado entre sus piernas. Quería levantarme pero ella no me dejó, cogió el aceite y se lo tiró todo por el cuello, goteando éste por sus pechos y más tarde por su tripa, hasta llegar todo a su coño. Me agarró otra vez la polla y se la sacó de dentro, se abrazó fuertemente a mí y se me empezó a frotar, estaba llena de aceite, tanto por la espalda como por delante, sus pezones goteaban y mi polla estaba realmente loca. Ella no paraba de restregar su coño contra ella, notando todo lo largo que la tenia, incluso metiéndose la puntita un poco, pero sin llegar a penetrar, era una diosa y se merecía que la dejase actuar. Siguió así durante un par de minutos, los dos sentados en la cama, abrazados por sus piernas y pringados totalmente de aceite.Ya era demasiado, si seguía así, lo único que iba a conseguir es que mi polla hablara, que la agarrase, la hiciese mirar a la pared y me la follase contra ella.La agarré sí, pero me la llevé al baño, di al agua caliente y la mezcle con fría, hasta que vi que la temperatura era la idónea. Antes de meternos los dos en la ducha para quitarnos el aceite, la acerqué a mí, le di la vuelta y la puse contra la pared, me agaché y le empecé a dar lengüetazos en el coño, de abajo a arriba, sabia a vainilla y estaba súper pringado, me levanté y le metí la polla, mas y mas fuerte cada vez, estábamos tan mojados que se me resbalaba y se salía de su coño, por lo que tenía que volvérmela a agarrar para metérsela otra vez, esto nos ponía mas y mas cachondos, ella gritaba y miraba hacia atrás, como para asegurarse de que no iba a parar.Pero tenía que hacerlo, tenía que parar, se la saqué y me volví a agachar, ella se dio la vuelta y se sentó prácticamente en mi cuello, yo la empujé contra la pared y se lo empecé a comer, lamiéndole el clítoris y metiendo mi lengua todo lo dentro que pudiese, a penas pasó un minuto y se volvió a correr, parecía no parar, me había dejado la cara súper mojada.La agarré y la metí en la ducha, cogí la alcachofa de la ducha y dirigí el chorro hacia su coño, ella ya estaba en un continuo orgasmo, no paraba de gritar.Empecé a mojarle todo el cuerpo para quitarle el aceite y luego me mojé yo. Cogí un poco de jabón y se lo empecé a dar por todo el cuerpo, me tomé mi tiempo para darle bien de jabón en sus tetas mientras le miraba la cara, tenía una cara de verdadero placer.Ni siquiera nos secamos, la hice salir de la ducha y la tiré a la cama, fui otra vez a la mesilla y saqué un vibrador, fue activarlo y escuchar un “dios” por su parte, sabía que la iba a gustar.Ella me hizo sentarme en un borde de la cama, a lo que ella se me sentó encima de mí de espaldas. Era el momento, ella me la agarró y se la introdujo en el coño, sin juegos, y empezó a subir y a bajar. Utilicé el vibrador en su clítoris mientras ella me follaba, ya no era capaz de besarle el cuello, por fin… terminé. Era uno de los mejores polvos que había hecho en mi puta vida y difícilmente superable, aquella chica y su carácter de querer llevar las riendas me puso realmente frenético.Nos tumbamos en la cama, uno al lado del otro, había sido perfecto coincidimos los dos, pero aun me faltaba una sorpresa, me acerqué a la mesilla y saque un tarro, lo abrí e introduje dos dedos dentro de el. Es mermelada, le dije, ella me miró con la boca abierta y resopló.Continuará…

Podemos empezar esta historia con que ambos éramos la tensión sexual no resuelta del otro desde hacía algún tiempo y que tarde o temprano, esta historia, iba a surgir de un modo u otro.
¿Qué os puedo decir de ella? Largas piernas, cuerpo escultural y una larga melena rubia cayendo sobre su espalda, pero no hablemos de ella todavía, dejad que os cuente como empezó todo.
Casualmente, debido a motivos que no vienen al caso, debía viajar a la ciudad de donde era ella, por lo que la llamé para avisarla de mi llegada. Disponía de dos noches de hotel para pasar allí viernes y sábado, no os puedo decir el nombre de esa famosa ciudad, pero si os puedo contar que tiene una playa preciosa, una larga y preciosa playa.
Perdonad que me salte algo de la historia, pero sin hechos intrascendentes que no son más que echar paja a la historia.
Así pues, ya era viernes y había llegado al hotel, estaba deshaciendo las maletas cuando sonó mi móvil, era ella, estaba con un grupo de amigos tomando algo al lado de la playa, a donde irían más tarde. Ya tenía plan, me puse el bañador, metí la toalla y un par de cosas mas en la mochila, terminé de colocar la ropa y me encaminé a la dirección que me indicó ayudándome del GPS de mi móvil, bendito trasto, pensé en voz alta. 
La vi de espaldas sentada en una silla y aún así, ya supe que se trataba de ella, una larga melena rubia cayéndole por la espalda la delató, estaba sentada con un grupo de cinco personas, cuatro chicos y una chica, sin contarla a ella. Me acerqué por detrás sin que me viera y la tapé los ojos con mis manos mientras le susurré al oído “mermelada”, soltó una carcajada al instante, se levantó, me dio un abrazo y me presentó a sus amigos.
Estuvimos charlando durante un buen rato, por las botellas vacías que vi en la mesa, llevaban un buen rato a cervezas, yo preferí tomarme una coca cola. Llevaba a penas una hora con ellos y ya había un amigo suyo que me caía mal, era el típico amigo de toda la vida que está enamorado de su mejor amiga pero que no se arriesga a decírselo, pero si a hacernos difícil la vida a sus pretendientes, lo iba a tener complicado esta vez, pensé.
Por fin nos encaminamos a la playa, el grupo iba delante y nosotros detrás, todo el rato tirándonos indirectas y hablando de sexo, la mermelada era sin duda nuestro tema preferido, aún no sé como no hicimos nada la primera vez que nos conocimos, ahora íbamos a soltarlo todo de golpe, pensé mientras su mirada me desnudaba.
Sus amigos eran un poco aburridos a mi parecer, estuvieron todo el rato jugando a las cartas, casi obligándome a jugar, tuve que acceder, no me quedaba mas remedio. Ella y su amiga estaban tumbadas boca abajo, con la parte de arriba del biquini quitada, tostándose al sol. Por fin sus amigos me dejaron libre, dejaron de jugar a las cartas y se fueron al agua, todos salvo ese amigo que no me quitaba ojo, con miedo a que le quitara a su futura esposa.
Yo no desaproveché la oportunidad, cogí un bote de crema y me senté en el culo de mi amiga, me unté las manos de crema y me puse a esparcírsela por todo el cuerpo.
Empecé por sus hombros, tenía una piel realmente suave, le di crema por toda la espalda y la susurré al oído que me acompañara a por una coca cola al quiosco que había en el paseo, ella accedió sin problemas.
Antes de cruzar la carretera para llegar hasta el quiosco la agarré de la cintura y la miré a los ojos.
- Que sepas, que a partir de ahora y durante las próximas 24h te voy a tener secuestrada, le dije.
- ¿Secuestrada? ¿Yo? Me respondió entre carcajadas.
- Sí, te tengo secuestrada, avisa a quien tengas que avisar, pero que sepas que en las próximas 24h tan sólo vas a estar conmigo, vamos a estar los dos recluidos 24h en mi hotel, 24h que empiezan ahora mismo, le dije mientras mis labios se acercaban cada vez más a los suyos.
- Bueno, ¿y vas a pedir rescate?
- No, tengo todo lo que quiero por el momento, le respondí.
- ¿Seguro que tienes todo lo que quieres? Yo diría que te falta algo.

Dicho esto su boca se lanzó a la mía y me mordió el labio, tirando hacia ella y después soltándolo. Era momento de actuar, le puse una mano en la cara y me lancé a su boca, buscando su deliciosa lengua en su boca. Estuvimos así durante un par de minutos, jugando en su boca y en la mía, nuestras lenguas parecían una, tan solo descansábamos cuando ella sacaba su lengua de la boca y nos las lamiamos fuera, yo se la lamía dándole lengüetazos de arriba abajo, ella me imitaba.
Me alejé de su boca y la empecé a besar el cuello, mis manos ya habían bajado de su cintura a su culo y tenía ganas de más, pero allí no podíamos, nos vería todo el mundo. La agarré de la mano y me la llevé corriendo a una calle que teníamos cerca, nos escondimos un poco en un portal y nos seguimos comiendo la boca salvajemente, mis manos ya querían jugar pero las suyas se me adelantaron, casi sin darme cuenta una mano se había colado en mi bañador y me la agarraba ferozmente, se me estaba poniendo dura, debía controlarme, pero estaba demasiado cachondo.
Se me empezó a poner mas y mas dura, podía notar en sus besos como ella también se estaba poniendo cachonda, le quité la mano derecha del culo y le empecé a frotar el coño a través del biquini, nada mas tocárselo pegó un gemido y se apartó de mi, sacando su mano de mi bañador.
Me miró, con la boca abierta y humedeciéndose los labios, me indicó que fuésemos al agua, yo la seguí. Quería ir por la zona donde estaba su grupo de amigos pero yo la aconsejé que fuésemos mas adelante, ella lo entendió sin problemas, andamos unos doscientos metros y fuimos directos al mar, yo entré el primero y ella me siguió. Me paré en una zona en la que agua me llegaba hasta los hombros y a ella por el cuello, así nadie nos vería.
Se abrazó con sus piernas a mi cintura y empezó a comerme la boca de nuevo, yo metí una mano por entre su biquini y empecé a jugar con una de sus tetas, con su pezón. Pero ella ya quería más, yo ya la tenía bien dura y ella no paraba de frotar su coño contra mí, poniéndome más y más caliente, pero tenía que aguantar, tenía que ser fuerte.
Hice que se pusiese de pie al lado mía, le moví la braguita del biquini a un lado y la empecé a masturbar a toda velocidad con dos dedos, ella empezó a chillar, pero no lo suficiente para que alguien se diese cuenta de lo que le estaba haciendo, aunque por como nos movíamos en el agua no era difícil de imaginar.
Mis dedos no paraban de entrar y salir de ella, una y otra vez, a una gran velocidad, no quería que se corriera, tan solo ponerla cachonda y conseguir que mi empalmada bajara para poder salir del agua. Mis dedos seguían saliendo y entrando, yo de mientras le besaba el cuello, mientras ella jadeaba en mi oído, no sé si había sido buena idea masturbarla allí, tan solo me estaba poniendo más cachondo. Le saqué los dedos y la volví a agarrar de la cintura, le dije que esperásemos a que me bajara lo que tenía entre las piernas para poder salir del agua, no me quedó otra que sincerarme, ella se rió y aceptó. Estuvimos abrazados durante unos minutos hasta que el bulto de mi entrepierna ya no era a penas visible, por lo que decidimos salir del agua.
Nos encaminamos hasta donde teníamos las cosas, le dije que cogiese lo que necesitara, porque íbamos a ir a la habitación de mi hotel y de ahí no iba a salir. Nos despedimos de sus amigos y nos encaminamos rumbo a mi hotel, su amigo (el eternamente enamorado) me lanzó una mirada asesina mientras nos alejábamos, no le culpo, aunque tal vez si hubiese decidido arriesgarse, hubiese sido él y no yo el que iba a disfrutar tanto con esta chica.Llegamos al hotel y nos montamos en el ascensor, por fin estábamos solos, aunque fuese por poco tiempo, la agarré de la cintura y la traje hacia mí, me dijo que sacase la lengua de mi boca y ella me la empezó a lamer como si tratase de otra cosa, yo por supuesto no soy de piedra, la agarré la cabeza con una de mis manos y la empujé hacia mí, ahora era yo el que jugaba con su lengua, solo que dentro de su boca y descansando dándole mordisquitos en los labios.
Estaba abriendo la puerta de la habitación y ella ya no podía contenerse, me abrazó por detrás y metió una mano dentro de mi bañador, me estaba volviendo loco pero conseguí abrir la puerta. Una vez dentro ella la cerró de un portazo y se desnudó completamente, era realmente preciosa, tenía unos pechos de pezones rosados realmente apetecibles y lo que tenía entre las piernas… Sin darme cuenta ya la tenía delante de mí, de rodillas y de un fuerte tirón me bajó el bañador.
Verla desnuda, con su cara de traviesa y con mi polla en su boca era algo reservado para pocos mortales, intenté pensar, tenía que pararla, pero la chupaba realmente bien, se la metía completamente dentro de la boca y cuando la sacaba me lamia la punta con su larga lengua, a ritmo que me masturbaba con una de sus manos, tenía que pararla…
Así hice, la cogí y la llevé a la cama, ella se abrió de piernas y se agarró las tetas con las manos, hacía verdaderos esfuerzos por no colarme entre esas dos piernas y hacerla sentir mi polla, pero no, tenía que aguantar, aún faltaba mucho para eso.
Abrí la mesilla de noche y saqué unas esposas, ya la tenía esposada, ahora me tocaba a mí. Ella no paraba de frotarse los muslos, uno contra el otro, me estaba poniendo realmente malo, pero iba a aguantar, tenía que hacerlo e iba a conseguirlo. Le agarré una de sus largas piernas y la empecé a besar desde el tobillo e iba subiendo, acercándome a su rodilla, ahí mis besos ya pasaron a ser mordiscos, iba clavando mis dientes más y más mientras le lamía con mi lengua. Y una vez llegué a su muslo, se lo empecé a lamer y a morder, cada vez me estaba acercando más a su ingle y cuando llegué la empecé a lamer, más y más, de arriba abajo.
Ya había terminado con una de sus piernas, que por cierto, sabían a sal, pero eso no las hacia estar menos deliciosas.
Tenia mi cabeza a escasos centímetros de su coño, que ya estaba bastante húmedo, por el agua del mar y por lo cachonda que la estaba poniendo, sin dudarlo, le pegué un lametazo de abajo arriba y le empecé a lamer el clítoris. Esto duró tan solo unos segundos ya que empecé a lamerle la ingle de la otra pierna y a pegarle mordiscos en su otro muslo, para seguir bajando, volviendo a cambiar los mordiscos por besos, hasta que llegue nuevamente a su tobillo.
Ella no paraba de decirme lo cachonda que estaba y las ganas que tenia de que me la follase de una vez, pero aún no, iba a llevarla al límite ese día. Me puse al lado suyo de la cama y le empecé a dar lametazos al clítoris, subiendo mi lengua por su cuerpo, por su tripa, hasta llega al ombligo, empecé a lamerlo, haciendo círculos con mi lengua alrededor y dándole mordisquitos en las caderas de vez en cuando y seguí subiendo…
Le agarré una teta con una mano y se la empecé a estrujar, mientras le lamía la otra con mi mojada lengua, ella no paraba de revolverse en la cama, le daba mordisquitos al pezón y se lo lamía, haciendo espirales con mi lengua desde su pezón, hasta todo su pecho, después repetí el movimiento con su otro pecho, estaban realmente deliciosos.
Me senté en su tripa y agarré cada una de sus tetas bien fuerte, introduje mi polla entre ellas y me empecé a masturbar con ellas, como si la estuviese penetrando, el tacto de mi polla en su pecho la estaba poniendo súper cachonda y yo no iba a poder controlarme mucho más por lo que me puse otra vez a su lado en la cama y empecé a jugar con sus tetas de nuevo, eran perfectas.
Mientras tenía sus tetas en mis manos le empecé a morder los labios y a lamerle el cuello, dándole besos desde la oreja, bajando por su cuello hasta llegar a uno de sus pechos, donde termine por besarla en el pezón. Volví a su cuello y le hice un buen chupetón, quería que tuviese pruebas de que lo de hoy iba a ser real y que no había ido al cielo.
Me faltaba su espalda, la di la vuelta y… este fue uno de mis grandes errores, ella aprovechó y se puso de rodillas, suerte que las esposas aun hacían bien su trabajo pero verla de espaldas, con el culo en pompa, esposada y con el coño chorreando, fue demasiado para mi…
Me puse detrás de ella, me agarré la polla y empecé a jugar en su coño, sin llegar a metérsela, el sonido que hacia mi polla al jugar con aquel coño tan húmedo me puso malísimo, no pensé en nada, simplemente… se la metí, muy lentamente, para que notara cada milímetro de mi entrando en ella, hasta que ya la tenía dentro completamente.
El gemido que dio mientras se la metía hizo que mi mente pasase a un segundo plano, la agarré más fuerte de las caderas y la empecé a embestir, una y otra vez, sus gemidos y el choque de mi cuerpo contra el suyo era algo realmente placentero, pero entrar en aquella mujer, aquello si que era placentero, era algo de otro mundo.
Seguía metiéndosela, una y otra vez, notando el calor de su cuerpo y lo mojada que estaba, a veces sentía que era como pisar un charco de agua, estaba calada y estaba chorreando por los muslos y yo se la seguía metiendo, y ella seguía gimiendo…
Conseguí centrarme, conseguí parar, se la saqué e hice que se tumbara, tenía una espalda preciosa y su culo era algo realmente maravilloso, chocar contra él, había sido algo de otro mundo.
Saqué un pañuelo de la mesilla de noche y se lo puse en los ojos, a la par que también saque un aceite con sabor a vainilla. Aproveché que no me veía para mirarla detenidamente yo a ella, estaba de espaldas, tumbada en mi cama, con el coño mojadísimo, hasta tal punto que había ya una mancha debajo suya, era perfecta.
Me pringué las manos de aquel aceite y me senté en su culo, tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no sentarme un poco más atrás y metérsela otra vez, pero esta vez lo conseguí, me iba a arrepentir si lo hacía, estaba para que se corriese ella, si no lo había hecho ya… tenía mucho tiempo para correrme yo.
Empecé por sus hombros, dándole un pequeño masaje a la par que se los besaba después, llamadme romántico pero darle besos en la espalda me estaba poniendo más cachondo que cuando la estaba comiendo el coño hacia unos minutos. Seguí esparciendo el aceite por toda su espalda, bajando mas y mas hasta dar con su culo, donde se lo empecé a restregar bien fuerte con mis manos, apretando bien, llevábamos media hora en la que ella no había parado de gemir, ahora un poco más bajo que cuando me la estaba follando a lo perrito, pero aún así, suficiente para ponerme cachondo.
Seguí con su culo, metiendo la mano entre sus dos nalgas, no quería que hubiese ningún espacio sin aquel aceite, después fue el turno de su coño, donde me volví a dar aceite en las manos y empecé a restregar mi palma contra él, dos o tres veces, no quería masturbarla, tan solo llenarla de aceite.
Era el momento de quitarle las esposas y el pañuelo, me acerqué al cabecero y se los quité, ella se me lanzó encima, me agarró la polla con la mano, me pegó un par de lametazos con la lengua, de arriba abajo y se la metió en el coño, se abrazó a mí y empezó a follarme.
Era una sensación realmente fantástica, aquella chica encima de mí follándome, sus pezones rozando mi pecho. Ella se fue levantando cada vez más y mas, poniendo su espalda totalmente vertical, aquí fue cuando la abracé yo, ella no paraba de subir y bajar y de mover las caderas, me sentía abrazado entre sus piernas. 
Quería levantarme pero ella no me dejó, cogió el aceite y se lo tiró todo por el cuello, goteando éste por sus pechos y más tarde por su tripa, hasta llegar todo a su coño. Me agarró otra vez la polla y se la sacó de dentro, se abrazó fuertemente a mí y se me empezó a frotar, estaba llena de aceite, tanto por la espalda como por delante, sus pezones goteaban y mi polla estaba realmente loca. Ella no paraba de restregar su coño contra ella, notando todo lo largo que la tenia, incluso metiéndose la puntita un poco, pero sin llegar a penetrar, era una diosa y se merecía que la dejase actuar. Siguió así durante un par de minutos, los dos sentados en la cama, abrazados por sus piernas y pringados totalmente de aceite.
Ya era demasiado, si seguía así, lo único que iba a conseguir es que mi polla hablara, que la agarrase, la hiciese mirar a la pared y me la follase contra ella.
La agarré sí, pero me la llevé al baño, di al agua caliente y la mezcle con fría, hasta que vi que la temperatura era la idónea. Antes de meternos los dos en la ducha para quitarnos el aceite, la acerqué a mí, le di la vuelta y la puse contra la pared, me agaché y le empecé a dar lengüetazos en el coño, de abajo a arriba, sabia a vainilla y estaba súper pringado, me levanté y le metí la polla, mas y mas fuerte cada vez, estábamos tan mojados que se me resbalaba y se salía de su coño, por lo que tenía que volvérmela a agarrar para metérsela otra vez, esto nos ponía mas y mas cachondos, ella gritaba y miraba hacia atrás, como para asegurarse de que no iba a parar.
Pero tenía que hacerlo, tenía que parar, se la saqué y me volví a agachar, ella se dio la vuelta y se sentó prácticamente en mi cuello, yo la empujé contra la pared y se lo empecé a comer, lamiéndole el clítoris y metiendo mi lengua todo lo dentro que pudiese, a penas pasó un minuto y se volvió a correr, parecía no parar, me había dejado la cara súper mojada.
La agarré y la metí en la ducha, cogí la alcachofa de la ducha y dirigí el chorro hacia su coño, ella ya estaba en un continuo orgasmo, no paraba de gritar.
Empecé a mojarle todo el cuerpo para quitarle el aceite y luego me mojé yo. Cogí un poco de jabón y se lo empecé a dar por todo el cuerpo, me tomé mi tiempo para darle bien de jabón en sus tetas mientras le miraba la cara, tenía una cara de verdadero placer.
Ni siquiera nos secamos, la hice salir de la ducha y la tiré a la cama, fui otra vez a la mesilla y saqué un vibrador, fue activarlo y escuchar un “dios” por su parte, sabía que la iba a gustar.
Ella me hizo sentarme en un borde de la cama, a lo que ella se me sentó encima de mí de espaldas. Era el momento, ella me la agarró y se la introdujo en el coño, sin juegos, y empezó a subir y a bajar. Utilicé el vibrador en su clítoris mientras ella me follaba, ya no era capaz de besarle el cuello, por fin… terminé. Era uno de los mejores polvos que había hecho en mi puta vida y difícilmente superable, aquella chica y su carácter de querer llevar las riendas me puso realmente frenético.
Nos tumbamos en la cama, uno al lado del otro, había sido perfecto coincidimos los dos, pero aun me faltaba una sorpresa, me acerqué a la mesilla y saque un tarro, lo abrí e introduje dos dedos dentro de el. Es mermelada, le dije, ella me miró con la boca abierta y resopló.
Continuará…

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Vivimos en una constante búsqueda de nuestra otra mitad, nuestra media naranja. Necesitamos esa complicidad de una mirada, el evitar pronunciar palabras asumiendo que el otro ya sabe lo que queremos, el sentirse necesitado por alguien, el tener alguien con quien compartir nuestros sentimientos, nuestras opiniones, dejarme deciros una cosa, eso apesta.Yo no quiero que me necesiten, no quiero necesitar a nadie y soy feliz. La vida dicen que es una tragicomedia, es como una obra de teatro llena de ilusiones y decepciones, de reír y de llorar. Perdonad que os diga, la vida no es una obra de teatro, tú eres el productor, director, guionista, tú eres el que elige a los actores, tú y sólo tú eliges si llorar o reír. Para mí la vida no es un puto teatro, no es una tragicomedia ni todo lo contrario, la vida es un jodido circo.Un circo donde hay malabaristas, bailarinas, trapecistas, ilusionistas y algún que otro mago, pero sobretodo, muchos payasos.Tú decides qué quieres ser. ¿Quizá una malabarista? Jugártela noche tras noche lanzando tres espadas y jugándote la vida por un aplauso de treinta segundos. ¿Quizá una bailarina? Donde tu propio estilo, tu clase, tu sofisticalidad, tu elegancia, tu belleza hagan que cada vez que vas de lado a lado del escenario las cabezas de la gente te sigan, igual que siguen la pelota en un partido de tenis. ¿Un trapecista? Con red o sin red da igual, te sigues jugando la vida por la gente, gente que ha pagado diez euros por ver el conjunto de lo que eres y que van a preferir si te matas, así harás algo que ellos no esperan. ¿Serás un mago? Truco tras truco, engañando las leyes de la física, la lógica y la razón, engañando al fin y al cabo, porque dejad que os diga una cosa, la magia no existe, lo siento. ¿Y un payaso? Hacer que la gente se ría de ti, ese es tu trabajo, el ser importante durante los diez minutos que dura tu espectáculo pero que para ello tu dignidad la dejes en el camerino antes de pintarte la cara.¿Sabéis que creo? No hay que caer en la monotonía. Siempre hay que lanzar alguna que otra espada y no saber a ciencia cierta si la vas a atrapar. A veces tienes que arriesgarte saltando por ventanas sin saber en qué piso te encuentras. Igual que a veces no te toca otra que empezar a creer en la magia dado que tu lógica no te ayuda. Y sí, hay otras veces en las que uno tiene que comportarse como un payaso y reírse de sí mismo.Me aburro de ser yo mismo y eso no me hace ser otro, ser yo mismo me hace aburrirme de ser yo mismo, es como el camaleón que se cambia de planta porque se aburre de ser verde y le apetece ser marrón durante un tiempo.Últimamente el mundo parecía que había hecho un pacto en mi contra, quería que me enamorase, que tuviese pareja. Odio las cosas impuestas, soy capaz de no hacer algo que no me gusta sólo por la obligación de tener que hacerlo, pero no os confundáis, no soy un anarquista, no me gustan los extremos, salvo el café sólo y sin azúcar.Parece que con el buen tiempo nacen las parejas, el retiro al menos estaba lleno, era como una plaga. Chico y chica agarrados de la mano, chico y chica besándose en un banco, chica y chica follando tumbadas en el césped… No, eso último me temo que no lo vi, el destino era cruel, quería que yo mismo me proyectara a aquellas situaciones de amor pedante, de amor empalagoso, de ese amor que una vez lo dejas, aún tienes la boca llena de azúcar y luego llegan las caries, todo tiene secuelas y el amor empalagoso, más.Pero no, no iba a convencerme de nada, yo sabía lo que quería, me quería demasiado a mí mismo como para tener que querer a alguien más, lo siento pero el hecho de quererme tanto no dejaba nada para el resto. Curioso que hace un mes pensara totalmente distinto, supongo que será ese periodo de transición por el que todos pasamos después de una relación, pensando en el tiempo perdido y en cómo recuperarlo.Una idiotez que empezaba a tener sentido, ahora no tenía que pensar en nadie, ahora podía cagarla, ahora era yo y sólo yo, egocentrismo puro y duro. Había pasado el tiempo suficiente como para no sentirme culpable si me tiraba a otra tía, hoy era el día, perdonad mi exceso de sinceridad, la vida es lo que nosotros queramos que sea, aprendedlo ya.Estaba borracho, eran las tres de la mañana y estaba cachondo. Había una chica, a unos quince metros que se movía que daba miedo, estaba borracha y lo peor de todo, era rubia y me ponía.Ni me lo pensé, no tenía nada que perder y aún perdiendo, me daba igual, desde pequeño me han dicho que lo importante es participar y que si ganas y te llevas un premio, que lo pongas en el armario para que todo el mundo lo vea.Estaba de espaldas a mí, la rodee y di la vuelta y me quedé mirándola. Había un par de tíos a su alrededor, junto con un par de amigas, o yo estaba muy borracho o ellos lo estaban poco, no entiendo como a estas horas aún no se la habían llevado a su piso a follársela, remordimientos, miedo al fracaso, curioso cuanto menos, yo no iba a fracasar.Me quedé mirándola, dibujando una sonrisa con mis labios y forzando mi mirada, que viese que no era un jodido loco que únicamente buscaba mirarla, a no ser que ella me diese la aprobación. ¿Aprobación? A veces me doy miedo a mí mismo, ella ya me había visto, era momento de atacar.Me metí dentro de su grupo, le agarré de la mano y la saqué de allí, su grupo rápidamente nos hizo una pasillo, me sentía como cuando llegas tarde a clase y todos te miran, genial, me dije, iba demasiado borracho para preocuparme por gilipolleces sociales, a día de hoy las miradas no matan, estaba a salvo. Ya la tenía apartada y se encontraba aún en trance, creo que no se había fijado ni quién le había sacado de allí.- ¿A qué hora pensabas ir a por mí? Le pregunté.- ¿Qué? Respondió asombrada.- Sí, estaba en aquél grupo y he visto que no parabas de mirarme y me he dicho, esta chica quiere algo, voy a verla a ver qué es lo que quiere. Empecé a vacilarla.- Sí, por suerte te diste cuenta y has venido. Me respondió ella, parecía algo tímida aún estando borracha, genial.- Y ahora dime, ¿qué quieres de mí? Le pregunté.- Me conformo con tu nombre, de momento. Dijo sonriendo.Aquí ya os imagináis que pasó, no, aún no le metí nada, tan sólo intercambiamos los nombres y nos dimos los dos besos que te obligan a darte cuando conoces a alguien.- ¿Hay algo más que pueda hacer por ti? Le insistí, quería ver hasta dónde podía llegar.- No lo sé, dímelo tú, ¿hay algo que puedas hacer por mí? Me respondió sonriendo.Le agarré de la cintura con una mano mientras la otra me la puse en la barbilla, adoptando un gesto pensativo, como si de verdad tuviese que pensar lo que quería hacer por ella, por ella y sobre todo por mí.- Pues sí, se me ocurren varias cosas, pero eso quizá en otro momento, aún no te lo has ganado. Respóndeme a esto, ¿hay algo que merezca que yo pierda mi tiempo en hacerte? Volví a vacilarla.- Seguro que hay muchas cosas que puedes  hacerme sin que sea una pérdida de tiempo para ninguno de los dos, me dijo.- Hablamos todo el rato de lo que yo tengo que hacer por ti, en la vida nadie hace nada por nadie sin esperar nada a cambio, ya no es que yo vaya a perder mi tiempo o no, ¿qué se supone que tienes tú que ofrecerme? Seguí respondiéndole con cara de vacilón.Podía ver en su cara como estaba cachonda perdida, que la vacilasen así le estaba poniendo súper perra, se que si ahora mismo me lanzaba a su boca ella no iba a apartarse, podía verlo en su mirada, en el jugueteo de su lengua por sus labios y sobretodo, en su mirada de cachorrito esperando un nuevo hogar.- ¿Siempre eres así? Me preguntó sonriendo y mirándome la boca.- No, la verdad es que suelo ser mucho peor, pero las rubias tenéis algo que me impide ser tal y como soy.- Tengo suerte de ser rubia entonces, respondió pensando que había dado con la respuesta correcta.- Al contrario, si fueses morena habríamos dejado de hablar hace un rato, le repliqué.- Por eso, que tengo suerte de ser rubia, así sigues hablando conmigo, respondió. Había caído en mi trampa.- El motivo de haber dejado de  hablar, no es que yo me hubiese alejado, es que nos hubiésemos acercado tanto que nuestras lenguas estarían haciendo algo más interesante que hablar, le dije mientras me separaba de ella, lanzando el farol de que me iba.- Estoy a tiempo de teñirme, me dijo mientras me agarraba la mano y me llevaba hacia ella.- Yo creo que estás bastante bien como estás, pero no me apetece hablar más.- Entonces piensa que soy morena, me dijo ya nerviosa.Me acerqué a ella, puse una mano detrás de su cabeza y la apreté contra mí. Me lancé a su labio inferior, se lo mordí y tiré hacia mí, después lo solté. Volví a repetir la jugada en tres ocasiones hasta que ella no pudo aguantar más y se lanzó a mi boca.Llevaba muchísimo rato conteniéndose, yo no era más que un espectador donde mi boca era la protagonista, aguantando sus ataques, sus muerdos, sus lamidas. Me agarró la cara con ambas manos y siguió besándome como si el mundo fuera a acabarse en los próximos segundos, saboreándome, girando su cabeza de lado a lado y lamiendo mi boca pasando su lengua a lamidas, de abajo arriba.Tuve que tranquilizarla, es curioso que fuera yo quien lo hiciese, la había vuelto loca y por dentro hasta que me estaba haciendo gracia. Conseguí agarrarle de la mano y llevármela al baño, no sin antes decirle que le dijese a sus amigos que no iba a volver, que se despidiese, ella lo hizo sin rechistar, se tomaba todo lo que le decía como dogma de fe.Había una cola enorme en ambos baños, nuestro calentón iba a tener que esperar, pero la solución estaba más cerca de lo que yo pensaba, tanto en espacio como en tiempo. Ella vivía al lado, en un piso de estudiantes, vivía con dos compañeras de piso y me dijo que fuésemos. Yo por supuesto accedí, así me ahorraba el agua de la ducha al día siguiente, que follar en la ducha sale caro a la larga.Salimos de la discoteca y ella me empezó a hablar de su vida, supuse que estaba tan nerviosa y rara a la vez que no podía evitar tener ese vómito de palabras que tenemos cuando nos encontramos así.Por suerte para mí y para ella, llegamos pronto a su casa, estaba a escasos dos minutos. Me di cuenta que aún ni le había tocado el coño, ni siquiera le había agarrado el culo y ya estaba cachonda perdida, pero perdido estaba yo, ¿qué coño le había pasado a esta tía conmigo para ponerse tan cachonda?Por suerte aún podía arreglarlo, ya en el ascensor, sin que ella se lo esperase, le agarré la cara con una mano y puse otra mano en su coño, mientras me lanzaba a su boca para devorársela, mi mano apretaba su carita sin dejarla reaccionar, mientras que mi mano derecha se lo frotaba y se lo apretaba, a través de esos vaqueros que tanto me ponen.Aún comiéndole la boca, le agarré y me la subí a la cintura, poniéndola sobre la pared del ascensor y frotando mi entrepierna con la suya, que notase lo dura que la tenía. Ella empezó a ponerse súper cachonda, moviendo la cabeza de un lado a otro, haciendo que yo tuviese que pasar a comerle el cuello, cosa que la puso aún peor.El ascensor ya había llegado por lo que ella se bajó de mí, salimos del ascensor, abrió la puerta de su piso y entramos. Lo primero que hizo fue agacharse y quitarme el cinturón, aún no entiendo cómo le pone tanto a algunas este ritual.Empezamos a desnudarnos, hasta acabar ambos en ropa interior, liándonos sobre el sofá del comedor y con mi mano dentro de su tanga, jugando con su húmedo coño, masturbándoselo, metiéndole dos deditos y jugando a las excavaciones.De repente ella me cortó.- Espera, espera… me dijo me dijo medio asustada.- ¿Qué pasa? Le dije mientras le quitaba el sujetador y le empezaba a comer las tetas.- Estamos en el comedor y mi amiga aún no ha llegado, puede pillarnos, dijo entre gemidos.Y en efecto, en ese mismo instante se abrió la puerta y entró su amiga. Iba muy borracha, tuvo que mirar varias veces a donde nos encontrábamos para creérselo. Estábamos en un sofá de tres plazas, yo tumbado y ella sobre mí, con las tetas al aire y yo comiéndoselas. Yo por supuesto, no iba a dejar pasar esta oportunidad, de perdidos al rio, me dije. La chica era guapa, morena con el pelo recogido en un moderno moño.Me levanté y me dirigí hacia ella, con la polla súper dura casi saliéndose de mis bóxer, ella no paraba de mirármela, y ese tal vez fuera uno de los motivos de porqué actué así. Me acerqué a ella y directamente sin decirle nada le agarré la cara y empecé a comerle la boca, ella se retiró. Le dije que se relajase y volví a la carga, esta vez le agarré una mano e hice que me agarrase la polla, que notase lo dura y caliente que la tenía. Ella volvió a alejarse pero sin sacar la mano de mis bóxer y sin dejar de masturbármela, yo empecé a poner cara de placer mirando a sus ojos. Ella empezó a morderse el labio y me la seguía masturbando, notando en la palma de su mano lo durísima y caliente que la tenía.Me volví a lanzar y empecé a comerle la boca. Ella me soltó la polla, me agarró la cara y me empezó a devorar la boca como hace un rato había hecho su amiga, amiga que estaba mirando la escena con los ojos bien abiertos y cachonda perdida.Cogí a su amiga y la puse en el sofá, al lado de la otra. Llevaba un vestido, esto iba a ser fácil. Le abrí las piernas y me colé entre ellas, le subí un poco el vestido, le moví el tanga y empecé a comérselo, lamiéndole el clítoris y moviendo mi lengua de izquierda a derecha, pasando de un labio a otro y llevándome toda la humedad que había entre medias.Les hice que se levantasen y les dije que primero iba a follarme a la rubia, que se lo debía, que estábamos a punto y que ella nos había interrumpido. Lo dije con tanta serenidad y seguridad, transmitiéndoles que ahora algo totalmente normal, que nunca de las dos dijo nada.La rubia me llevó a su habitación mientras la otra nos seguía. Nos tres nos desnudamos y les dije que si querían hacer algo curioso, algo que iban a recordar el resto de su vida, ellas accedieron.Estábamos los tres de pie, frente a la cama, me empecé a comer la boca con una, frotándonos, haciendo que mi polla rozase su coño, luego pasé a la otra, haciendo lo mismo. Cuando terminé les dije que ahora les tocaba a ellas, que así funcionaba esto. Ellas siguieron mis órdenes, se empezaron a comer la boca y a frotarse las tetas unas con las otras, me estaba poniendo asquerosamente cachondo ver aquella situación.Por fin pararon, le dije a la morena de que como ya le había dicho, primero me follaría a su amiga, que se lo debía, que se sentase en esa silla mientras me la follaba, ella asintió y se sentó, mientras yo tiraba a la rubia en la cama.La puse a lo perrito, y le cerré las piernas, juntando una rodilla con la otra, haciendo que los labios de su coño se juntaran. Entonces le empecé a morder el culo, acercándome cada vez más a su coño, hasta que empecé a lamérselo, sin apretar demasiado, lamiendo sus dos labios a la vez. Luego ya empecé a meter mi lengua entre ellos, apretando y colándome, eso la puse súper cachonda y empezó a chillar, mire a un lado y su amiga se estaba masturbando mientras nos miraba, pero yo no quería eso, quería algo más.Le dije a la amiga que viniese y se lo empezó a comer junto conmigo, cada lengua por un lado, no tardó mucho en correrse. Miré a su amiga y le empecé a comer la boca, mientras la otra se daba la vuelta y se abría de piernas, viendo como nos devorábamos las bocas.Me puse otra vez entre sus piernas y se lo empecé a comer yo solo, mientras su amiga se empezaba a comer la boca con ella. Le agarré las piernas y le metí la polla, lentamente la punta y después hasta el fondo y empecé a follármela rapidísimo, ella empezó a gritar como si le estuviesen arrancando la piel, su amiga miraba como entraba mi polla, como salía y mi cara de placer junto a la de su amiga, no podía aguantarse.Se acercó a mí y me empezó a comer la boca, yo le saqué la polla a la rubia, que al instante empezó a masturbarse y se empecé a frotársela a la morena, jugando con la punta y apretándosela, dándole golpecitos.Me senté en la silla donde había estado ella antes y ella se sentó de espaldas a mí, agarrándomela y metiéndose la puntita, para después caer sobre ella y empezarme a follar.Su coño me la apretaba, me la abrazaba, lo sentía todo perfectamente, empezó a subir y a bajar mientras yo le agarraba las tetas por detrás.Llegó la rubia y le empezó a comer el coño mientras me follaba, lamiéndole el clítoris y dando lametazos a su coño de abajo arriba, llegando a rozar mi polla. La morena paro de follarme y con mi polla aún dentro empezó a comerse la boca con la rubia, mientras ésta le masturbaba el coño con la mano.Yo le hice a la rubia tumbarse en la cama y a la otra ponerse encima, a lo perrito, sin llegar a tocarse. Pero estaban demasiado cachondas, empezaron a comerse la boca mientras se frotaban. Yo agarré a la morena y empecé a follármela a lo perrito encima de la otra, ya dejaron de besarse, la rubia empezó a masturbarse viendo como me follaba a su amiga encima de ella, viendo como mi polla entraba en su coño.Me tumbé en la cama y la morena me agarró la polla, parece que le había gustado, yo tumbado ella me empezó a follar, su amiga rubia se sentó de cara a su amiga, sobre mi boca. Mientras la morena me follaba yo le comía el coño a la rubia y cuando sus gritos no se lo impedían ellas se comían la boca encima de mí.Tenía ganas de la primera corrida de la noche y se lo dije, ellas se pusieron cada una a un lado de la cama y me la empezaron a comer las dos a la vez, lamiéndomela de abajo arriba, cada una por un lado, se turnaban entre ellas para metérsela en la boca, primero una y después otra.La rubia la chupaba genial y parecía que le gustaba chupármela, por lo que la morena empezó a comerme la boca y a lamerme el pecho mientras la otra tenía mi polla en la boca, lamiéndome la punta y masturbándomela. Le dije a la morena que tenía ganas de correrme, que iba a correrme ya y que quería que fuese dentro de ella.La rubia paró de chupármela, la morena me la agarró, se metió la punta y empezó a follarme, yo le agarré de la cintura y empecé a apretar más fuerte, hasta que me corrí y ella lo sintió.Fue una corrida increíble, una corrida que había estado conteniéndome hace horas.No fue el último de la noche, esto es sólo la primera parte, ya os contaré como acabamos los tres en mi casa, follando con mermelada los tres juntos y esposando a uno.

Vivimos en una constante búsqueda de nuestra otra mitad, nuestra media naranja. Necesitamos esa complicidad de una mirada, el evitar pronunciar palabras asumiendo que el otro ya sabe lo que queremos, el sentirse necesitado por alguien, el tener alguien con quien compartir nuestros sentimientos, nuestras opiniones, dejarme deciros una cosa, eso apesta.
Yo no quiero que me necesiten, no quiero necesitar a nadie y soy feliz. La vida dicen que es una tragicomedia, es como una obra de teatro llena de ilusiones y decepciones, de reír y de llorar. Perdonad que os diga, la vida no es una obra de teatro, tú eres el productor, director, guionista, tú eres el que elige a los actores, tú y sólo tú eliges si llorar o reír. Para mí la vida no es un puto teatro, no es una tragicomedia ni todo lo contrario, la vida es un jodido circo.
Un circo donde hay malabaristas, bailarinas, trapecistas, ilusionistas y algún que otro mago, pero sobretodo, muchos payasos.Tú decides qué quieres ser. ¿Quizá una malabarista? Jugártela noche tras noche lanzando tres espadas y jugándote la vida por un aplauso de treinta segundos. ¿Quizá una bailarina? Donde tu propio estilo, tu clase, tu sofisticalidad, tu elegancia, tu belleza hagan que cada vez que vas de lado a lado del escenario las cabezas de la gente te sigan, igual que siguen la pelota en un partido de tenis. ¿Un trapecista? Con red o sin red da igual, te sigues jugando la vida por la gente, gente que ha pagado diez euros por ver el conjunto de lo que eres y que van a preferir si te matas, así harás algo que ellos no esperan. ¿Serás un mago? Truco tras truco, engañando las leyes de la física, la lógica y la razón, engañando al fin y al cabo, porque dejad que os diga una cosa, la magia no existe, lo siento. ¿Y un payaso? Hacer que la gente se ría de ti, ese es tu trabajo, el ser importante durante los diez minutos que dura tu espectáculo pero que para ello tu dignidad la dejes en el camerino antes de pintarte la cara.

¿Sabéis que creo? No hay que caer en la monotonía. Siempre hay que lanzar alguna que otra espada y no saber a ciencia cierta si la vas a atrapar. A veces tienes que arriesgarte saltando por ventanas sin saber en qué piso te encuentras. Igual que a veces no te toca otra que empezar a creer en la magia dado que tu lógica no te ayuda. Y sí, hay otras veces en las que uno tiene que comportarse como un payaso y reírse de sí mismo.

Me aburro de ser yo mismo y eso no me hace ser otro, ser yo mismo me hace aburrirme de ser yo mismo, es como el camaleón que se cambia de planta porque se aburre de ser verde y le apetece ser marrón durante un tiempo.

Últimamente el mundo parecía que había hecho un pacto en mi contra, quería que me enamorase, que tuviese pareja. Odio las cosas impuestas, soy capaz de no hacer algo que no me gusta sólo por la obligación de tener que hacerlo, pero no os confundáis, no soy un anarquista, no me gustan los extremos, salvo el café sólo y sin azúcar.
Parece que con el buen tiempo nacen las parejas, el retiro al menos estaba lleno, era como una plaga. Chico y chica agarrados de la mano, chico y chica besándose en un banco, chica y chica follando tumbadas en el césped… No, eso último me temo que no lo vi, el destino era cruel, quería que yo mismo me proyectara a aquellas situaciones de amor pedante, de amor empalagoso, de ese amor que una vez lo dejas, aún tienes la boca llena de azúcar y luego llegan las caries, todo tiene secuelas y el amor empalagoso, más.
Pero no, no iba a convencerme de nada, yo sabía lo que quería, me quería demasiado a mí mismo como para tener que querer a alguien más, lo siento pero el hecho de quererme tanto no dejaba nada para el resto. Curioso que hace un mes pensara totalmente distinto, supongo que será ese periodo de transición por el que todos pasamos después de una relación, pensando en el tiempo perdido y en cómo recuperarlo.Una idiotez que empezaba a tener sentido, ahora no tenía que pensar en nadie, ahora podía cagarla, ahora era yo y sólo yo, egocentrismo puro y duro. Había pasado el tiempo suficiente como para no sentirme culpable si me tiraba a otra tía, hoy era el día, perdonad mi exceso de sinceridad, la vida es lo que nosotros queramos que sea, aprendedlo ya.

Estaba borracho, eran las tres de la mañana y estaba cachondo. Había una chica, a unos quince metros que se movía que daba miedo, estaba borracha y lo peor de todo, era rubia y me ponía.
Ni me lo pensé, no tenía nada que perder y aún perdiendo, me daba igual, desde pequeño me han dicho que lo importante es participar y que si ganas y te llevas un premio, que lo pongas en el armario para que todo el mundo lo vea.
Estaba de espaldas a mí, la rodee y di la vuelta y me quedé mirándola. Había un par de tíos a su alrededor, junto con un par de amigas, o yo estaba muy borracho o ellos lo estaban poco, no entiendo como a estas horas aún no se la habían llevado a su piso a follársela, remordimientos, miedo al fracaso, curioso cuanto menos, yo no iba a fracasar.
Me quedé mirándola, dibujando una sonrisa con mis labios y forzando mi mirada, que viese que no era un jodido loco que únicamente buscaba mirarla, a no ser que ella me diese la aprobación. ¿Aprobación? A veces me doy miedo a mí mismo, ella ya me había visto, era momento de atacar.
Me metí dentro de su grupo, le agarré de la mano y la saqué de allí, su grupo rápidamente nos hizo una pasillo, me sentía como cuando llegas tarde a clase y todos te miran, genial, me dije, iba demasiado borracho para preocuparme por gilipolleces sociales, a día de hoy las miradas no matan, estaba a salvo. Ya la tenía apartada y se encontraba aún en trance, creo que no se había fijado ni quién le había sacado de allí.

- ¿A qué hora pensabas ir a por mí? Le pregunté.
- ¿Qué? Respondió asombrada.
- Sí, estaba en aquél grupo y he visto que no parabas de mirarme y me he dicho, esta chica quiere algo, voy a verla a ver qué es lo que quiere. Empecé a vacilarla.
- Sí, por suerte te diste cuenta y has venido. Me respondió ella, parecía algo tímida aún estando borracha, genial.
- Y ahora dime, ¿qué quieres de mí? Le pregunté.
- Me conformo con tu nombre, de momento. Dijo sonriendo.

Aquí ya os imagináis que pasó, no, aún no le metí nada, tan sólo intercambiamos los nombres y nos dimos los dos besos que te obligan a darte cuando conoces a alguien.

- ¿Hay algo más que pueda hacer por ti? Le insistí, quería ver hasta dónde podía llegar.
- No lo sé, dímelo tú, ¿hay algo que puedas hacer por mí? Me respondió sonriendo.

Le agarré de la cintura con una mano mientras la otra me la puse en la barbilla, adoptando un gesto pensativo, como si de verdad tuviese que pensar lo que quería hacer por ella, por ella y sobre todo por mí.

- Pues sí, se me ocurren varias cosas, pero eso quizá en otro momento, aún no te lo has ganado. Respóndeme a esto, ¿hay algo que merezca que yo pierda mi tiempo en hacerte? Volví a vacilarla.- Seguro que hay muchas cosas que puedes  hacerme sin que sea una pérdida de tiempo para ninguno de los dos, me dijo.
- Hablamos todo el rato de lo que yo tengo que hacer por ti, en la vida nadie hace nada por nadie sin esperar nada a cambio, ya no es que yo vaya a perder mi tiempo o no, ¿qué se supone que tienes tú que ofrecerme? Seguí respondiéndole con cara de vacilón.Podía ver en su cara como estaba cachonda perdida, que la vacilasen así le estaba poniendo súper perra, se que si ahora mismo me lanzaba a su boca ella no iba a apartarse, podía verlo en su mirada, en el jugueteo de su lengua por sus labios y sobretodo, en su mirada de cachorrito esperando un nuevo hogar.

- ¿Siempre eres así? Me preguntó sonriendo y mirándome la boca.
- No, la verdad es que suelo ser mucho peor, pero las rubias tenéis algo que me impide ser tal y como soy.
- Tengo suerte de ser rubia entonces, respondió pensando que había dado con la respuesta correcta.
- Al contrario, si fueses morena habríamos dejado de hablar hace un rato, le repliqué.
- Por eso, que tengo suerte de ser rubia, así sigues hablando conmigo, respondió. Había caído en mi trampa.
- El motivo de haber dejado de  hablar, no es que yo me hubiese alejado, es que nos hubiésemos acercado tanto que nuestras lenguas estarían haciendo algo más interesante que hablar, le dije mientras me separaba de ella, lanzando el farol de que me iba.
- Estoy a tiempo de teñirme, me dijo mientras me agarraba la mano y me llevaba hacia ella.
- Yo creo que estás bastante bien como estás, pero no me apetece hablar más.
- Entonces piensa que soy morena, me dijo ya nerviosa.

Me acerqué a ella, puse una mano detrás de su cabeza y la apreté contra mí. Me lancé a su labio inferior, se lo mordí y tiré hacia mí, después lo solté. Volví a repetir la jugada en tres ocasiones hasta que ella no pudo aguantar más y se lanzó a mi boca.
Llevaba muchísimo rato conteniéndose, yo no era más que un espectador donde mi boca era la protagonista, aguantando sus ataques, sus muerdos, sus lamidas. Me agarró la cara con ambas manos y siguió besándome como si el mundo fuera a acabarse en los próximos segundos, saboreándome, girando su cabeza de lado a lado y lamiendo mi boca pasando su lengua a lamidas, de abajo arriba.
Tuve que tranquilizarla, es curioso que fuera yo quien lo hiciese, la había vuelto loca y por dentro hasta que me estaba haciendo gracia. Conseguí agarrarle de la mano y llevármela al baño, no sin antes decirle que le dijese a sus amigos que no iba a volver, que se despidiese, ella lo hizo sin rechistar, se tomaba todo lo que le decía como dogma de fe.
Había una cola enorme en ambos baños, nuestro calentón iba a tener que esperar, pero la solución estaba más cerca de lo que yo pensaba, tanto en espacio como en tiempo. Ella vivía al lado, en un piso de estudiantes, vivía con dos compañeras de piso y me dijo que fuésemos. Yo por supuesto accedí, así me ahorraba el agua de la ducha al día siguiente, que follar en la ducha sale caro a la larga.
Salimos de la discoteca y ella me empezó a hablar de su vida, supuse que estaba tan nerviosa y rara a la vez que no podía evitar tener ese vómito de palabras que tenemos cuando nos encontramos así.
Por suerte para mí y para ella, llegamos pronto a su casa, estaba a escasos dos minutos. Me di cuenta que aún ni le había tocado el coño, ni siquiera le había agarrado el culo y ya estaba cachonda perdida, pero perdido estaba yo, ¿qué coño le había pasado a esta tía conmigo para ponerse tan cachonda?
Por suerte aún podía arreglarlo, ya en el ascensor, sin que ella se lo esperase, le agarré la cara con una mano y puse otra mano en su coño, mientras me lanzaba a su boca para devorársela, mi mano apretaba su carita sin dejarla reaccionar, mientras que mi mano derecha se lo frotaba y se lo apretaba, a través de esos vaqueros que tanto me ponen.
Aún comiéndole la boca, le agarré y me la subí a la cintura, poniéndola sobre la pared del ascensor y frotando mi entrepierna con la suya, que notase lo dura que la tenía. Ella empezó a ponerse súper cachonda, moviendo la cabeza de un lado a otro, haciendo que yo tuviese que pasar a comerle el cuello, cosa que la puso aún peor.
El ascensor ya había llegado por lo que ella se bajó de mí, salimos del ascensor, abrió la puerta de su piso y entramos. Lo primero que hizo fue agacharse y quitarme el cinturón, aún no entiendo cómo le pone tanto a algunas este ritual.
Empezamos a desnudarnos, hasta acabar ambos en ropa interior, liándonos sobre el sofá del comedor y con mi mano dentro de su tanga, jugando con su húmedo coño, masturbándoselo, metiéndole dos deditos y jugando a las excavaciones.
De repente ella me cortó.

- Espera, espera… me dijo me dijo medio asustada.- ¿Qué pasa? Le dije mientras le quitaba el sujetador y le empezaba a comer las tetas.
- Estamos en el comedor y mi amiga aún no ha llegado, puede pillarnos, dijo entre gemidos.

Y en efecto, en ese mismo instante se abrió la puerta y entró su amiga. Iba muy borracha, tuvo que mirar varias veces a donde nos encontrábamos para creérselo. Estábamos en un sofá de tres plazas, yo tumbado y ella sobre mí, con las tetas al aire y yo comiéndoselas. Yo por supuesto, no iba a dejar pasar esta oportunidad, de perdidos al rio, me dije. La chica era guapa, morena con el pelo recogido en un moderno moño.
Me levanté y me dirigí hacia ella, con la polla súper dura casi saliéndose de mis bóxer, ella no paraba de mirármela, y ese tal vez fuera uno de los motivos de porqué actué así. Me acerqué a ella y directamente sin decirle nada le agarré la cara y empecé a comerle la boca, ella se retiró. Le dije que se relajase y volví a la carga, esta vez le agarré una mano e hice que me agarrase la polla, que notase lo dura y caliente que la tenía. Ella volvió a alejarse pero sin sacar la mano de mis bóxer y sin dejar de masturbármela, yo empecé a poner cara de placer mirando a sus ojos. Ella empezó a morderse el labio y me la seguía masturbando, notando en la palma de su mano lo durísima y caliente que la tenía.
Me volví a lanzar y empecé a comerle la boca. Ella me soltó la polla, me agarró la cara y me empezó a devorar la boca como hace un rato había hecho su amiga, amiga que estaba mirando la escena con los ojos bien abiertos y cachonda perdida.
Cogí a su amiga y la puse en el sofá, al lado de la otra. Llevaba un vestido, esto iba a ser fácil. Le abrí las piernas y me colé entre ellas, le subí un poco el vestido, le moví el tanga y empecé a comérselo, lamiéndole el clítoris y moviendo mi lengua de izquierda a derecha, pasando de un labio a otro y llevándome toda la humedad que había entre medias.
Les hice que se levantasen y les dije que primero iba a follarme a la rubia, que se lo debía, que estábamos a punto y que ella nos había interrumpido. Lo dije con tanta serenidad y seguridad, transmitiéndoles que ahora algo totalmente normal, que nunca de las dos dijo nada.
La rubia me llevó a su habitación mientras la otra nos seguía. Nos tres nos desnudamos y les dije que si querían hacer algo curioso, algo que iban a recordar el resto de su vida, ellas accedieron.
Estábamos los tres de pie, frente a la cama, me empecé a comer la boca con una, frotándonos, haciendo que mi polla rozase su coño, luego pasé a la otra, haciendo lo mismo. Cuando terminé les dije que ahora les tocaba a ellas, que así funcionaba esto. Ellas siguieron mis órdenes, se empezaron a comer la boca y a frotarse las tetas unas con las otras, me estaba poniendo asquerosamente cachondo ver aquella situación.
Por fin pararon, le dije a la morena de que como ya le había dicho, primero me follaría a su amiga, que se lo debía, que se sentase en esa silla mientras me la follaba, ella asintió y se sentó, mientras yo tiraba a la rubia en la cama.
La puse a lo perrito, y le cerré las piernas, juntando una rodilla con la otra, haciendo que los labios de su coño se juntaran. Entonces le empecé a morder el culo, acercándome cada vez más a su coño, hasta que empecé a lamérselo, sin apretar demasiado, lamiendo sus dos labios a la vez. Luego ya empecé a meter mi lengua entre ellos, apretando y colándome, eso la puse súper cachonda y empezó a chillar, mire a un lado y su amiga se estaba masturbando mientras nos miraba, pero yo no quería eso, quería algo más.
Le dije a la amiga que viniese y se lo empezó a comer junto conmigo, cada lengua por un lado, no tardó mucho en correrse. Miré a su amiga y le empecé a comer la boca, mientras la otra se daba la vuelta y se abría de piernas, viendo como nos devorábamos las bocas.
Me puse otra vez entre sus piernas y se lo empecé a comer yo solo, mientras su amiga se empezaba a comer la boca con ella. Le agarré las piernas y le metí la polla, lentamente la punta y después hasta el fondo y empecé a follármela rapidísimo, ella empezó a gritar como si le estuviesen arrancando la piel, su amiga miraba como entraba mi polla, como salía y mi cara de placer junto a la de su amiga, no podía aguantarse.
Se acercó a mí y me empezó a comer la boca, yo le saqué la polla a la rubia, que al instante empezó a masturbarse y se empecé a frotársela a la morena, jugando con la punta y apretándosela, dándole golpecitos.
Me senté en la silla donde había estado ella antes y ella se sentó de espaldas a mí, agarrándomela y metiéndose la puntita, para después caer sobre ella y empezarme a follar.
Su coño me la apretaba, me la abrazaba, lo sentía todo perfectamente, empezó a subir y a bajar mientras yo le agarraba las tetas por detrás.
Llegó la rubia y le empezó a comer el coño mientras me follaba, lamiéndole el clítoris y dando lametazos a su coño de abajo arriba, llegando a rozar mi polla. La morena paro de follarme y con mi polla aún dentro empezó a comerse la boca con la rubia, mientras ésta le masturbaba el coño con la mano.
Yo le hice a la rubia tumbarse en la cama y a la otra ponerse encima, a lo perrito, sin llegar a tocarse. Pero estaban demasiado cachondas, empezaron a comerse la boca mientras se frotaban. Yo agarré a la morena y empecé a follármela a lo perrito encima de la otra, ya dejaron de besarse, la rubia empezó a masturbarse viendo como me follaba a su amiga encima de ella, viendo como mi polla entraba en su coño.
Me tumbé en la cama y la morena me agarró la polla, parece que le había gustado, yo tumbado ella me empezó a follar, su amiga rubia se sentó de cara a su amiga, sobre mi boca. Mientras la morena me follaba yo le comía el coño a la rubia y cuando sus gritos no se lo impedían ellas se comían la boca encima de mí.
Tenía ganas de la primera corrida de la noche y se lo dije, ellas se pusieron cada una a un lado de la cama y me la empezaron a comer las dos a la vez, lamiéndomela de abajo arriba, cada una por un lado, se turnaban entre ellas para metérsela en la boca, primero una y después otra.
La rubia la chupaba genial y parecía que le gustaba chupármela, por lo que la morena empezó a comerme la boca y a lamerme el pecho mientras la otra tenía mi polla en la boca, lamiéndome la punta y masturbándomela. Le dije a la morena que tenía ganas de correrme, que iba a correrme ya y que quería que fuese dentro de ella.
La rubia paró de chupármela, la morena me la agarró, se metió la punta y empezó a follarme, yo le agarré de la cintura y empecé a apretar más fuerte, hasta que me corrí y ella lo sintió.
Fue una corrida increíble, una corrida que había estado conteniéndome hace horas.
No fue el último de la noche, esto es sólo la primera parte, ya os contaré como acabamos los tres en mi casa, follando con mermelada los tres juntos y esposando a uno.

Ambos estábamos nerviosos, no sabíamos cómo empezar, teníamos la casa para nosotros solos y aún así, nos sentíamos observados. Los dos sabíamos lo que teníamos que hacer, o eso creíamos al menos, pero ninguno se atrevía a dar el paso.Nos sentamos en la cama, uno en frente del otro, mirándonos casi sin pestañear, era el momento, hacer lo que todo el mundo hace, queríamos compartir algo que no habíamos compartido jamás con nadie, queríamos compartir entre nosotros algo que era puramente nuestro.Lo teníamos claro, pero ninguno sabia que hacer, fue ella la que se levantó y empezó a desnudarse, yo la seguí, hasta que ambos nos quedamos en ropa interior, yo no pude ocultar mi empalmada al verla semidesnuda, quería que me tragase la tierra en aquel momento, pero ella lo solucionó con una mirada y una de esas carcajadas inconfundibles suyas, era el momento.Fuimos otra vez a la cama y nos abrazamos, empecé a besarla con ternura, lamiendo sus labios y después jugando con su lengua, hasta que pasé a su cuello. Seguí lamiendo su cuello, desde arriba hasta llegar a uno de sus pechos, la miré y ella me devolvió la mirada, acto seguido se quitó el sujetador y fue entonces cuando las vi por primera vez.Tenía dos pechos realmente preciosos, redondos y simétricos, ella me miró con la boca abierta, como asustada pero con ganas a que siguiera, así hice. La tumbé en la cama y empecé a lamerle los pechos, estaban blanditos y daba gusto besarlos. Empecé por lamerle uno y luego el otro, parándome para lamerle el pezón, a veces paraba para mirarla, a ver si lo estaba haciendo bien, no podía evitar acercarme a su boca para besarla, pero luego volvía otra vez a esos pechos tan perfectos.No me cansaba de lamerle los pechos, tal vez por miedo a bajar más o porque realmente me gustaba, estuvimos así durante varios minutos, yo entre sus pechos, parando de vez en cuando para besarla. Ella quería más y me empujó la cabeza hacia abajo, en dirección a su entrepierna. Otra vez me paré a mirarla y su mirada me lo dijo todo, fue lamiendo según bajaba, lamiéndole el ombligo hasta acabar en la goma de su tanga, la volví a mirar y vi como ella cerró los ojos, sin dudarlo, le bajé el tanga hasta los tobillos para después quitárselo y tirarlo al suelo.Era precioso, algo realmente precioso, me quedé varios segundos mirándoselo, como en trance, no habíamos calculado el tiempo que nos llevaría esto y las velas que habíamos puesto al principio para añadir algo de romanticismo, se habían apagado.Eso me distrajo de mi trance y se lo empecé a besar, primero le besaba el labio izquierdo y luego el derecho, por como se retorcía pude deducir que la encantaba. Estuve un rato probando, hasta que decidí añadir a mi lengua. Empecé por lamerle por la izquierda y luego por la derecha, cada vez estaba más mojada y yo tenía ganas de empezar a disfrutar.Me quité los bóxers, me fijé como ella se quedo mirándomela, me hizo tumbarme en la cama y se puso encima mío, comenzó por besarme la boca mientras me la agarraba y me la masturbaba, me gustaba tanto que yo no era capaz de corresponderle con los besos por lo que ella pasó a besarme la barbilla y luego el pecho, todo muy lentamente, hasta que llegó a mi entrepierna.No paraba de masturbármela, me estaba volviendo loco, bajé la mirada y la vi, la tenía en la mano y estaba a punto de lamérmela y así hizo, la recorría con su lengua de arriba abajo un par de veces, hasta que yo ya no pude más.Hice que parara y me senté en un borde de la cama, saqué el condón de su envoltorio y me lo puse, siempre pensé que iba a ser más complicado. Ella me la miró, ya con el condón puesto, ambos nos dijimos a la vez esas dos palabras que tanto gustan en las parejas: “te quiero”. Buscábamos como una aprobación a lo que estábamos a punto de hacer, íbamos a confiarnos algo que no habíamos confiado a nadie y era el momento.Ella se tumbó en la cama y abrió las piernas, yo me puse encima suya y se la metí, la miré a los ojos y empecé a empujar, asía una y otra vez, despacito, no quería hacerla daño, por ahora íbamos genial, iba a ser algo digno de recordar, no quería que la doliese.Pero los minutos pasaban, sus gritos se acentuaban y yo no sentía nada, puede que aún estuviera nervioso o simplemente que me faltaba algo, pero no era capaz de terminar, ella ya había acabado y yo no era capaz de desahogarme como quería. Los minutos seguían pasando, ella ya estaba cansada, al igual que yo, decidimos cambiar la posición, ella se puso encima.Desde luego que la nueva posición me encantaba, aunque su inexperiencia hacía que fuese todo muy lento, al menos podía divertirme con sus pechos de mientras me montaba, su cara de placer era increíble, pero nada, seguía sin funcionar.Ambos estábamos súper cansados y los dos queríamos que yo acabara, sobretodo yo, tenía ganas de compartir algo con ella y ella quería darme ese placer, entregarme algo.Aquí fue cuando ella sacó ese genio que la caracterizaba, me quitó el condón y se puso a chupármela, pude ver su cara de “asco” cuando se la introdujo en la boca, pero estaba concentrada en hacer que me corriera, al final hasta parecía que disfrutaba chupándomela. Desde luego, lo estaba consiguiendo. Le dije que parase y me puse otro condón, me puse encima suya otra vez y empecé a penetrarla de nuevo, al cabo de unos minutos, por fin pude desahogarme y me corrí.Estábamos súper mojados, de sudor y de otras cosas, pero aún así, nos quedamos en la cama mirándonos, no hacía falta nada más, los dos sabíamos lo que pensaba el otro, estuvimos mirándonos durante unos largos minutos hasta que nos dimos cuenta de la hora que era y que habíamos alargado todo demasiado, pronto no estaríamos solos.Intenté atar el condón para tirarlo a la basura, me habían dicho que lo hiciese así, pero fui incapaz, de pequeño siempre fui malo atando globos. Fuimos al baño y nos limpiamos, durante unos minutos estuvimos raros el uno con el otro, hasta que nos dimos un abrazo de esos que dejan huella y nos dijimos lo mucho que nos queríamos.Dicen que el amor es pura propaganda, que no existe, puede que tengan razón. La mayoría de parejas no se quieren, tan solo han estado tanto tiempo juntas que lo que sienten es cariño, no amor, el amor es hacer locuras por el otro, seducir a tu pareja día a día y luchar por ella como si aún necesitaras conocerla, el amor es algo más, es perder la racionalidad y no actuar, es dejarte llevar. Nervios, falta de experiencia, no lo sé, pero es algo que la mayoría hemos vivido o si no es así, vas a vivir, algunos de un modo diferente, pero ahí está y es de las pocas cosas que jamás podrás cambiar, elige bien, porque es irrepetible.

Ambos estábamos nerviosos, no sabíamos cómo empezar, teníamos la casa para nosotros solos y aún así, nos sentíamos observados. Los dos sabíamos lo que teníamos que hacer, o eso creíamos al menos, pero ninguno se atrevía a dar el paso.
Nos sentamos en la cama, uno en frente del otro, mirándonos casi sin pestañear, era el momento, hacer lo que todo el mundo hace, queríamos compartir algo que no habíamos compartido jamás con nadie, queríamos compartir entre nosotros algo que era puramente nuestro.
Lo teníamos claro, pero ninguno sabia que hacer, fue ella la que se levantó y empezó a desnudarse, yo la seguí, hasta que ambos nos quedamos en ropa interior, yo no pude ocultar mi empalmada al verla semidesnuda, quería que me tragase la tierra en aquel momento, pero ella lo solucionó con una mirada y una de esas carcajadas inconfundibles suyas, era el momento.
Fuimos otra vez a la cama y nos abrazamos, empecé a besarla con ternura, lamiendo sus labios y después jugando con su lengua, hasta que pasé a su cuello. Seguí lamiendo su cuello, desde arriba hasta llegar a uno de sus pechos, la miré y ella me devolvió la mirada, acto seguido se quitó el sujetador y fue entonces cuando las vi por primera vez.
Tenía dos pechos realmente preciosos, redondos y simétricos, ella me miró con la boca abierta, como asustada pero con ganas a que siguiera, así hice. La tumbé en la cama y empecé a lamerle los pechos, estaban blanditos y daba gusto besarlos. Empecé por lamerle uno y luego el otro, parándome para lamerle el pezón, a veces paraba para mirarla, a ver si lo estaba haciendo bien, no podía evitar acercarme a su boca para besarla, pero luego volvía otra vez a esos pechos tan perfectos.
No me cansaba de lamerle los pechos, tal vez por miedo a bajar más o porque realmente me gustaba, estuvimos así durante varios minutos, yo entre sus pechos, parando de vez en cuando para besarla. Ella quería más y me empujó la cabeza hacia abajo, en dirección a su entrepierna. Otra vez me paré a mirarla y su mirada me lo dijo todo, fue lamiendo según bajaba, lamiéndole el ombligo hasta acabar en la goma de su tanga, la volví a mirar y vi como ella cerró los ojos, sin dudarlo, le bajé el tanga hasta los tobillos para después quitárselo y tirarlo al suelo.
Era precioso, algo realmente precioso, me quedé varios segundos mirándoselo, como en trance, no habíamos calculado el tiempo que nos llevaría esto y las velas que habíamos puesto al principio para añadir algo de romanticismo, se habían apagado.
Eso me distrajo de mi trance y se lo empecé a besar, primero le besaba el labio izquierdo y luego el derecho, por como se retorcía pude deducir que la encantaba. Estuve un rato probando, hasta que decidí añadir a mi lengua. Empecé por lamerle por la izquierda y luego por la derecha, cada vez estaba más mojada y yo tenía ganas de empezar a disfrutar.
Me quité los bóxers, me fijé como ella se quedo mirándomela, me hizo tumbarme en la cama y se puso encima mío, comenzó por besarme la boca mientras me la agarraba y me la masturbaba, me gustaba tanto que yo no era capaz de corresponderle con los besos por lo que ella pasó a besarme la barbilla y luego el pecho, todo muy lentamente, hasta que llegó a mi entrepierna.
No paraba de masturbármela, me estaba volviendo loco, bajé la mirada y la vi, la tenía en la mano y estaba a punto de lamérmela y así hizo, la recorría con su lengua de arriba abajo un par de veces, hasta que yo ya no pude más.
Hice que parara y me senté en un borde de la cama, saqué el condón de su envoltorio y me lo puse, siempre pensé que iba a ser más complicado. Ella me la miró, ya con el condón puesto, ambos nos dijimos a la vez esas dos palabras que tanto gustan en las parejas: “te quiero”. Buscábamos como una aprobación a lo que estábamos a punto de hacer, íbamos a confiarnos algo que no habíamos confiado a nadie y era el momento.
Ella se tumbó en la cama y abrió las piernas, yo me puse encima suya y se la metí, la miré a los ojos y empecé a empujar, asía una y otra vez, despacito, no quería hacerla daño, por ahora íbamos genial, iba a ser algo digno de recordar, no quería que la doliese.
Pero los minutos pasaban, sus gritos se acentuaban y yo no sentía nada, puede que aún estuviera nervioso o simplemente que me faltaba algo, pero no era capaz de terminar, ella ya había acabado y yo no era capaz de desahogarme como quería. Los minutos seguían pasando, ella ya estaba cansada, al igual que yo, decidimos cambiar la posición, ella se puso encima.
Desde luego que la nueva posición me encantaba, aunque su inexperiencia hacía que fuese todo muy lento, al menos podía divertirme con sus pechos de mientras me montaba, su cara de placer era increíble, pero nada, seguía sin funcionar.
Ambos estábamos súper cansados y los dos queríamos que yo acabara, sobretodo yo, tenía ganas de compartir algo con ella y ella quería darme ese placer, entregarme algo.
Aquí fue cuando ella sacó ese genio que la caracterizaba, me quitó el condón y se puso a chupármela, pude ver su cara de “asco” cuando se la introdujo en la boca, pero estaba concentrada en hacer que me corriera, al final hasta parecía que disfrutaba chupándomela. Desde luego, lo estaba consiguiendo. Le dije que parase y me puse otro condón, me puse encima suya otra vez y empecé a penetrarla de nuevo, al cabo de unos minutos, por fin pude desahogarme y me corrí.Estábamos súper mojados, de sudor y de otras cosas, pero aún así, nos quedamos en la cama mirándonos, no hacía falta nada más, los dos sabíamos lo que pensaba el otro, estuvimos mirándonos durante unos largos minutos hasta que nos dimos cuenta de la hora que era y que habíamos alargado todo demasiado, pronto no estaríamos solos.
Intenté atar el condón para tirarlo a la basura, me habían dicho que lo hiciese así, pero fui incapaz, de pequeño siempre fui malo atando globos. Fuimos al baño y nos limpiamos, durante unos minutos estuvimos raros el uno con el otro, hasta que nos dimos un abrazo de esos que dejan huella y nos dijimos lo mucho que nos queríamos.
Dicen que el amor es pura propaganda, que no existe, puede que tengan razón. La mayoría de parejas no se quieren, tan solo han estado tanto tiempo juntas que lo que sienten es cariño, no amor, el amor es hacer locuras por el otro, seducir a tu pareja día a día y luchar por ella como si aún necesitaras conocerla, el amor es algo más, es perder la racionalidad y no actuar, es dejarte llevar. 
Nervios, falta de experiencia, no lo sé, pero es algo que la mayoría hemos vivido o si no es así, vas a vivir, algunos de un modo diferente, pero ahí está y es de las pocas cosas que jamás podrás cambiar, elige bien, porque es irrepetible.